martes, 23 de marzo de 2021

Día 1375) En un viaje de exploración, Diego de Maldonado descubrió el estratégico puerto de Achusi, pero apresó indignamente a dos indios amigos. Mucho después anduvo por Florida el excepcional, y olvidado, Bernardo de Gálvez.

 

     (965) El ejército iba a estar allí quieto durante el invierno, pero Hernando de Soto aprovechó también el tiempo para otras cosas: "Pocos días después de lo que se ha dicho, como el gobernador nunca estaba ocioso sino imaginando lo que podía convenir para el descubrimiento, conquista y población de las tierras, mandó a un capitán en quien tenía toda confianza, natural de Salamanca, llamado Diego Maldonado, que, dejando su compañía bajo el mando de otro caballero natural de Talavera de la Reina, llamado Juan de Guzmán, fuese a la bahía de Aute y con los dos bergantines que el contador Juan de Añasco allí había dejado, fuese costeando hacia el poniente unas cien leguas, y le trajese relación  de los puertos, caletas, senos, bahías, esteros y ríos que hallase y los bajíos que por la costa hubiese, por si fuera de utilidad para lo que en adelante ocurriese, y le dio dos meses de plazo para ir y volver. El capitán Diego Maldonado fue a la bahía de Aute y de allí se hizo a la vela, y, habiendo andado costeando los dos meses, volvió al fin de ellos con larga relación de lo que había visto y descubierto. Entre otras cosas, dijo que. a sesenta leguas de la bahía de Aute, dejaba descubierto un hermosísimo puerto llamado Achusi, abrigado de todos vientos y capaz para muchos navíos".

     Pero Diego Maldonado permitió algo que Inca Garcilaso (tan indio como español) censura con razón: "Trajo consigo de este viaje dos indios, naturales del mismo puerto de Achusi, siendo uno de ellos señor de vasallos,  a los cuales prendió con astucia indigna de caballeros, pues los indios le recibieron de paz, y con muchas caricias le convidaron a que saltase en tierra y tomase lo que hubiese menester. Diego Maldonado no osó aceptar el convite por no fiarse de desconocidos. Entendiéndolo los indios, decidieron contratar libremente con los castellanos, por quitarles las sospechas, e iban a los bergantines a visitar a Diego Maldonado y a sus compañeros, llevándoles lo que les pedían. Con esta afabilidad de los indios, los españoles, tras haber comprado lo que para su navegación necesitaban, alzaron velas y osaron partir llevándose presos a los dos indios que trajeron, que acertaron a ser el cacique y un pariente suyo". Nada más dice de lo que pudo ser después el destino de estos desafortunados indios, que llegaron a bordo impulsados por conocer el sorprendente interior de aquellas naves nunca vistas. Solo  nos deja el mal sabor de boca.

     Lo que les interesó a los españoles del  resultado del viaje fueron las esperanzadoras  noticias  de poder hacerse con un buen puerto para sus futuras campañas. Y la moral de la gente se fortaleció:   "Con la relación que el capitán Diego Maldonado trajo de toda la costa y del buen puerto que había descubierto en Achusi holgaron mucho, porque, conforme a las trazas que el general llevaba hechas, les parecía que los principios y medios de su descubrimiento y conquista iban bien encaminados para los fines que en ella pretendían de poblar y hacer asiento en aquel reino. Porque lo principal que el gobernador y los suyos deseaban para poblar era descubrir un puerto tal cual se había descubierto, donde fuesen sus navíos a llevar gente, caballos, ganados, semillas y otras cosas necesarias para nuevas poblaciones".

 

     (Imagen)  El dominio que tuvo España  más allá de la frontera norte del México actual ha quedado prácticamente olvidado, a pesar de que fue muy importante y extenso antes de la independencia de los países hispanoamericanos. En  tiempos próximos al descalabro final, aún quedaban hombres de gran talla al servicio de la corona española. Hay uno especialmente notable, pero desdibujado por completo en nuestra memoria: BERNARDO DE GÁLVEZ. De tanto mérito y de tan intensa biografía, que habrá que dedicarle, al menos, dos imágenes. En esa bahía que, según hemos visto, descubrió en 1539 Diego Maldonado, llamada entonces Achusi y ahora Pensacola, demostró Bernardo de Gálvez un valor excepcional. Pero empecemos a hablar de sus inicios, y de su precocidad en todas las actividades que desempeñó en su vertiginosa vida. Bernardo de Gálvez nació el año 1746  en Macharaviaya (Málaga), hoy con solo 500 habitantes. Era de familia aristocrática, en la que tres hermanos suyos y él sintieron la llamada de las Indias, lo que no es de extrañar, porque su padre, Matías de Gálvez, llegó a ser virrey de México. El asombroso currículum militar de Bernardo comenzó siendo extremadamente joven. Con solo 16 años, y ya con el grado de teniente de infantería, luchó contra los ingleses en la Guerra de los Seis Años, durante el reinado de Carlos III. En 1763 se firmó la paz definitiva, pero, por conveniencias de intercambios, hubo que ceder a Inglaterra La Florida, una herida abierta que más tarde cerraría el propio Bernardo de Gálvez, quien, en 1765, aparece como capitán en lo que hoy es Nuevo México, distinguiéndose en  numerosos combates contra los apaches. Vuelto a España, aunque sufrió una derrota en Argel, fue ascendido a teniente coronel por su heroico aguante tras recibir una grave herida. Regresó a México, y, en 1776, lo nombraron coronel del ejército de Luisiana. Transcurrido un año, asumió el puesto de gobernador interino, y comenzó a planificar la eliminación de la amenaza que suponían los ingleses desde la vecina Florida, e, incluso, la posibilidad de recuperarla, mostrándose favorable a la independencia de los norteamericanos y a su colaboración con ellos, por ser Inglaterra el enemigo común. Como veremos en la próxima imagen, España consiguió recuperar la Florida, y su  participación en aquella guerra fue determinante para la independencia norteamericana, como reconoció el propio general, y futuro presidente, George Washington.




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