viernes, 9 de octubre de 2020

Primeras señales de que FRANCISCO HERNÁNDEZ GIRÓN podría convertirse en un rebelde. Inca Garcilaso, siendo un niño, vio el malestar que producían él y sus hombres en el Cuzco. Los vecinos estuvieron a punto de enfrentárseles.

 

     (825)  Así que, se fue para siempre de las Indias el gran Pedro de la Gasca, pero las aguas quedaron solo aparentemente tranquilas. No tardará en surgir la rebeldía de Francisco Hernández Girón, consecuencia de otra menos importante, que duró poco: "Tras la partida de La Gasca hacia España, los vecinos se fueron a sus ciudades y a sus casas, para atender sus haciendas. El general Pedro de Alonso de Hinojosa fue uno de ellos, y Francisco Hernández Girón fue al Cuzco para iniciar la campaña que Pedro de la Gasca le había confiado. Por el camino consiguió reunir más de doscientos soldados, porque era un capitán muy querido. Viéndose tantos juntos, empezaron a desvergonzarse y a hablar con libertad sobre todo lo pasado. Vituperando al presidente La Gasca y a los gobernadores que dejó en Perú. Y fue tal la desvergüenza, que los vecinos hablaron con Juan de Saavedra, el corregidor del Cuzco, de que le pidiese a Hernández Girón que apresurase su viaje, para verse libres de los soldados, pues estaban alojados en las casas de los vecinos".

     Como el cronista Palentino, contradiciendo esta versión, afirma que los vecinos no querían que se marchasen los soldados, porque, con ellos, se encontraban más seguros, Inca Garcilaso, manifiesta que se equivoca: "No sé quién pudo darle esta información, pues a los vecinos les convenía que se marcharan, para no tener que mantenerlos a su costa, pues algunos mantenían hasta siete soldados en sus casas". Después de acusarle al Palentino de repetir ingenuamente lo que otros le contaron, llegando, incluso, a exagerar el número de motines que hubo en el Perú, añade: "Yo me hallé en la ciudad del Cuzco cuando Hernández Girón y sus soldados hicieron este primer alboroto, del que luego daré cuenta. Y también me hallé en el segundo motín, que ocurrió tres años después. Y estuve tan cerca de los que lo hicieron, que lo vi todo, y ellos no hacían caso de mí porque era de tan poca edad, que seguía siendo un muchacho. Diré llanamente lo que vi, y lo que oí a mi padre y a otros muchos que en nuestra casa platicaban estas cosas".

     Inca Garcilaso repite su versión de que los vecinos hablaron con el corregidor para que Juan de Saavedra le dijera a Francisco Hernández Girón que acelerara su partida del Cuzco. Y continúa diciendo: "Al enterarse los soldados, hablaron con Girón, y entre todos decidieron no dejarse avasallar por los vecinos, ya que estaban libres de la jurisdicción del corregidor, puesto que era Pedro de la Gasca quien les había dado la provisión para ir a la conquista. Llegó a tanto el alboroto, que los soldados se juntaron armados en casa de Francisco Hernández Girón, mientras que los vecinos, también con las armas, se unieron, y formaron escuadrón en la plaza. Luego los contrarios formaron otro, y se colocaron bien cerca de la plaza. Así estuvieron dos días, con mucho riesgo de enfrentarse los unos a los otros. Y así habría sucedido de no ser porque hombres prudentes, que estaban lastimados por las miserias pasadas, hablaron con el corregidor y con Francisco Hernández Girón para que se viesen y tratasen el asunto. Los principales fueron Diego de Silva, Diego Maldonado el Rico, Garcilaso de la Vega, Vasco de Guevara, Antonio de Quiñones, Juan de Berrio, Jerónimo de Loaysa, Martín de Meneses y Francisco Rodríguez de Villafuerte, el primero de los Trece de la Fama que pasó la raya que hizo el Marqués Don Francisco de Pizarro con la espada". De todos ellos hemos hablado anteriormente, y, en concreto, el cronista confirma que Villafuerte fue el primero en pasar la raya, tal y como afirmaba su hijo cuando presentó una relación de sus méritos.

 

     (Imagen) Toca hablar de FRANCISCO HERNÁNDEZ GIRÓN (el último rebelde peligroso). Nacido el año 1510 en Cáceres, tuvo gran capacidad de liderazgo, pero, asimismo, estuvo ciego ante el hecho inevitable de que su alzamiento militar tenía que acabar mal. Como Gonzalo Pizarro, ganará batallas, pero perderá la guerra. Fue su rebeldía innata la que le llevó a las Indias, pues lo hizo tras un enfrentamiento con un noble a cuyo servicio estaba en España. Llegó en 1535 con el gobernador Francisco Gutiérrez a Veragua (Centroamérica), en cuya campaña de conquista fracasaron por ser durísima. Huyendo del desastre, se fueron a Perú. Cuando Francisco Pizarro tuvo sospechas sobre la fidelidad de Belalcázar, envió hacia Quito a Lorenzo de Aldana para mantener a raya al posible y temible rebelde, llevando en su compañía a Girón (al parecer, eran parientes), el cual se estrenó en la zona de Popayán (actual Colombia) consiguiendo provisiones en momentos muy difíciles. Estuvo también bajo el mando del jerezano Juan de Ampudia, a quien, en una batalla, lo mataron indios caníbales el año 1541, pero él salvó su vida a pesar de haber recibido tres heridas. Girón, el futuro rebelde, era entonces un hombre muy fiel a la Corona, y, habiéndose trasladado a Quito, se puso al servicio del virrey Blasco Núñez Vela, mostrando ya entonces la dureza de su carácter. El virrey se veía acorralado por Gonzalo Pizarro en Quito, y desconfiaba de algunos de sus propios capitanes, hasta el punto de que pensó volverse a España para denunciarlos ante el Rey. Girón consiguió que abandonara su absurda idea, y, en su línea dura, le dijo que lo que tenía que hacer era cortarles la cabeza. Él mismo se encargó hábilmente de descubrir a algunos conspiradores, por lo cual el virrey ejecutó a los capitanes Rodrigo de Ocampo, Jerónimo de la Serna y Gaspar Gil. Cuando se entabló la batalla de Iñaquito, Girón actuó valientemente contra Gonzalo Pizarro, pero fueron derrotados, él resultó herido y apresado, y, al virrey, después de rendirse, lo mató cobardemente el licenciado Benito Suárez de Carvajal. En la imagen (con letra casi ilegible) se ve un folio de un informe (año 1550) sobre los delitos que cometieron el capitán Francisco Hernández Girón y sus secuaces en el Cuzco. Seguiremos hablando de él en la próxima imagen.




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