sábado, 4 de enero de 2020

(Día 996) Vaca de Castro tuvo pasajeramente la tentación de coquetear con Gonzalo Pizarro para desbancar al virrey. Por su parte, Gonzalo tuvo un breve desánimo, pero recuperó su deseo de enfrentarse al virrey.


     (586) Fue entonces cuando, según se rumoreó, Vaca de Castro se dejó seducir (pasajeramente) por la idea de recuperar el poder absoluto: "Algunos afirman que Vaca de Castro le dijo en gran  secreto a Gaspar Rodríguez que fuese a la ciudad del Cuzco y que se pusiese de acuerdo con Gonzalo Pizarro para oponerse al virrey. También dicen que hubo cierta trama entre Vaca de Castro y los vecinos para que, figurando  como autor Gonzalo Pizarro, y creyendo que después le sería cosa fácil hacerle volver a su casa desistiendo de lo que había comenzado, todos los del cabildo  reconocerían de nuevo a Vaca de Castro como Gobernador. Partió hacia la ciudad del Cuzco Gaspar Rodríguez de Camporredondo acompañado de Hernando de Bachicao y Beltrán del Conde. También salieron Diego de Maldonado y Pedro de los Ríos, pero por el camino de Los Llanos, con voluntad de ir a la provincia de Andahuaylas, por evitar los movimientos que creían que se habían de levantar, pues  ya los nublados estaban tan congelados, que de ninguna manera dejaría de venir al reino gran trabajo y calamidad".
     Hecho este paréntesis, vuelve Cieza a situarnos en las andanas de Gonzalo Pizarro, quien llegó al Cuzco simulando que "iba a poner todas sus fuerzas para el bien común, sin decir palabras que diesen a entender su mala intención y su tiránico pensamiento, que era apoderarse del reino. Los vecinos  ya sabían que el virrey se acercaba a la Ciudad de los Reyes, y que en casi todas las ciudades y villas del reino habían reconocido su autoridad. De manera que, deseando cuerdamente que en lo futuro  no sufriesen ningún daño por el levantamiento de Gonzalo Pizarro,  no solo acordaron no apoyarle, sino que pocas veces le visitaban. Conociendo él cuán fríos estaban sus ánimos, se entristeció, y dijo que quería volverse a la zona de Charcas". No obstante, decidió esperar a tener más noticias de la Ciudad de los Reyes, mandando allá para tal fin a un criado suyo apellidado Mezcua.
     Pero Gonzalo Pizarro tuvo visitas que le animaron: "Llegó al Cuzco el licenciado Benito Juárez de Carvajal (recordemos que después tuvo mucho que ver con la muerte del virrey) hablando mal de las cosas del virrey, y de cuán riguroso se mostraba en la ejecución de las Leyes Nuevas, y, con su venida, se alegró en gran manera Gonzalo Pizarro. El licenciado De la Gama volvía también al Cuzco muy alegre, por haber salido de la Ciudad de los Reyes antes de que el virrey llegase, y muy enojado por las cosas que de él decían, por lo que aconsejaba a todos los que encontró por el camino que no fuesen a aquella ciudad y volviesen al Cuzco, porque la crueldad del virrey era grande. El licenciado León salió  asimismo de la Ciudad de los Reyes, dejando escrita una carta para el virrey, en la que le decía que no iba a hallarse en ninguna alteración,  ni en deservicio del Rey, pues iba a sus pueblos de encomiendas. Mas no lo cumplió, pues luego se fue al Cuzco, donde  mostró su alegría por estar allí Gonzalo Pizarro, y lo siguió de inmediato".

     (Imagen) El licenciado ANTONIO DE LA GAMA (del que ya hemos hablado) se comportó en las guerras civiles de manera desconcertante. Abandonó su fidelidad a la Corona, recuperándola más tarde. Otros datos de su forma de comportarse lo hacían antipático por su dureza (comenté que luego ejecutará sin piedad a Diego de Hoces), pero, el hecho de que el extraordinario obispo Fray Tomás de Berlanga lo admirara, da que pensar. Quizá fuera debido a que lo conoció cuando De la Gama tuvo grandes éxitos, porque hay que quitarse el sombrero ante los cargos que llegó a ostentar y lo bien que los desempeñó, actuando como letrado y como militar. El licenciado nació en Sevilla hacia el año 1495. Consta que en 1521 se casó en Puerto Rico (de donde fue gobernador ocho años después) con una hija del extraordinario conquistador Juan Ponce de León, que también había sido gobernador de la isla. En 1529 aparece como gobernador de Castilla del Oro (zona colombiana), donde conoció a Pizarro y a Almagro cuando partían para rematar el éxito de la conquista de Perú. Tuvo la visión profética de iniciar una carretera en Panamá que uniera los dos océanos, y un trato humano para los indios. La carta de la imagen la escribió Carlos V dirigida al obispo del Cuzco (el tantas veces mencionado fray Vicente de Valverde) y al licenciado Antonio de la Gama para que le informasen de las cosas que pasaron entre Hernando Pizarro y Diego de Almagro cuando este llegó al Cuzco (tras su campaña de Chile) y sobre qué personas fueron a saquear a Hernando y a otros que estaban con él. El documento es de abril de 1538, y lo que no imaginaba el Rey era que, en julio de ese mismo año, iba a ser asesinado Diego de Almagro. Siempre amigo de los Pizarro, Antonio de la Gama luchó en 1548 junto al rebelde Gonzalo Pizarro, pero, en el último momento, como otros muchos, se pasó al bando de Pedro de la Gasca. La cabeza de Gonzalo rodó, pero ANTONIO DE LA GAMA siguió viviendo, por lo menos, hasta el año 1560.



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