miércoles, 15 de enero de 2020

(Día 1005) Hubo varios que se jugaron la vida por oponer resistencia al ilegal nombramiento de Gonzalo Pizarro. A Pedro Alonso Carrasco casi lo mataron.


     (595) Faltaba aún otro trámite, el de confirmarse en el cabildo la concesión hecha a Gonzalo Pizarro. Algunos de los asistentes  se encontraron en serios apuros: "Cuando se estaba votando dentro del cabildo, el alcalde Antonio de Altamirano, viendo que la intención de Gonzalo Pizarro era tiránica y malvada, salió del cabildo para no firmar, y lo mismo hizo Diego de Maldonado el Rico. Luego salió de allí Gonzalo Pizarro portando la vara, y todos le dieron su obediencia como Justicia Mayor. Estando Diego de Maldonado  en su casa, fue el capitán Cermeño acompañado de arcabuceros para llevarle a las casas de Gonzalo Pizarro, que muy enojado estaba porque no había querido firmar. Cuando llegó, Gonzalo Pizarro, con el rostro airado, le mandó que, pues tenía el voto principal en el cabildo, firmase sin excusa, y le avisó de que, si no lo hacía, le sería quitada la vida. Y firmó con una firma falsa y diferente de la que hacía. Antonio de Altamirano también firmó. Diego de Maldonado había hecho junto a Pedro de los Rios una declaración secreta, en la que decían que no se juntarían con Gonzalo Pizarro, ni se hallarían en deservicio de Su Majestad".
     A pesar del chantaje de las tremendas amenazas, hubo alguien que se se negó a ponerse a su servicio: "Le aconsejaron a Gonzalo Pizarro sus aliados que, para que tuviese más fuerza el nombramiento de Justicia Mayor, hablase con Alonso Carrasco, procurador de la ciudad, para que presentase en el cabildo un escrito en el que constase que el pueblo se alegraba de la elección que se había hecho. Pero Alonso, actuando cuerdamente, y viendo que lo que le mandaban no era justo, no quiso hacerlo. Gonzalo Pizarro, indignándose contra él, mandó luego que le confiscaran los bienes. Sabiéndolo Pedro Alonso Carrasco, y temiendo que le matasen, fue a refugiarse en una iglesia, pero, no teniéndose por seguro, se fue a las casas de Alonso de Mesa, vecino del Cuzco, en las cuales estuvo escondido dos días. Gonzalo Pizarro estaba tan airado contra Pedro Alonso Carrasco, que, según dicen, mandó a ciertos criados suyos que lo matasen. Lo cierto es que Pedro Alonso de Carrasco salió una noche para visitar su casa y fue  herido nalamente de tres heridas, de las que los autores pensaron que quedaba muerto. Por esta causa no fue este Pedro Alonso Carrasco con Garcilaso y Gabriel de Rojas cuando desde esta ciudad partieron para juntarse con el virrey, como más adelante será contado". Al bravo Carrasco ya le dediqué una imagen.
     Cieza necesita desahogarse con el lector,y confiesa que la obra que tiene en sus manos casi sobrepasa sus fuerzas, pero asegura que seguirá adelante porque la importancia de los hechos lo merece: "Habiendo yo puesto las manos en escribir obra tan difícil, no dejaré de pasar grandes vigilias, ni de mirar que las relaciones concuerden unas con otras, ni permitiré que en cosa alguna nos apartemos de la verdad. En  ninguna parte de esta obra me vi tan acongojado como en este punto, porque mi débil juicio no bastaba para contar cosas tan grandes, y pensé poner fin a mi relato, dejando el campo abierto para que otro más sabio lo prosiguiera, pero la constancia que he tenido en él me da ánimo para seguir adelante".

     (Imagen) Ya le dediqué una imagen a Diego de Maldonado de Álamos y otra a DIEGO DE MALDONADO NIETO, apodado, quizá para diferenciarlo, 'El Rico'. Ampliaré lo que dije sobre este último. Da la casualidad de que los dos nacieron en Dueñas (Palencia). Coinciden también en que estaban juntos en el cabildo del Cuzco cuando fueron presionados por Gonzalo Pizarro para que votaran a favor de su nombramiento como Justicia Mayor. Ni uno ni otro estaban por la labor, pero El Rico se portó con más valentía que su homónimo, y, jugándose la vida, se opuso abiertamente. Tenía el mérito añadido de que, con ello y siendo uno de los españoles con mayor número de encomiendas de indios, y más extensas, estaba defendiendo, por lealtad al Rey y en perjuicio propio, las Leyes Nuevas, que limitaban los rentables derechos de los españoles y mejoraban la situación social de los nativos. Vemos en la imagen un folio del expediente de sus méritos y servicios, que presentó ante el Rey el año 1561. Se ve claramente que los partidarios de Gonzalo Pizarro se la tenían jurada, de manera que, enrolado al servicio del virrey Blasco Núñez Vela, que fue finalmente derrotado, se vio obligado a huir continuamente para que no lo mataran. Primero estuvo a punto de hacerlo el terrible Francisco de Carvajal. Pudo escapar, pero lo encontraron unos soldados enemigos y le dieron una cuchillada en la cabeza. Más tarde, en otra huida, lo apresaron, quedando retenido más de seis meses, hasta que llegó Pedro de la Gasca y pudo incorporarse a su ejército, participando así en la victoria que acabó con la vida de Gonzalo Pizarro y Francisco de Carvajal. Le enviaron después a trasladar a sesenta presos pizarristas, de los más peligrosos, y, de nuevo, faltó poco para que lo mataran. Siempre leal al Rey, también luchó contra el rebelde Francisco Hernández Girón. El siempre leal DIEGO DE MALDONADO EL RICO murió el año 1570.



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