miércoles, 29 de enero de 2020

(Día 1017 Francisco de Ampuero evitó que los emisarios del virrey fueran ejecutados por Francisco de Almendras. Felipe Gutiérrez se unió a las tropas de Gonzalo Pizarro. Jerónimo de la Serna y Alonso de Cáceres huyeron para unirse al virrey.


     (607) Va a resultar que fue un gran acierto que los mensajeros fueran acompañados por Francisco de Ampuero: "Como tenía tanta amistad con los Pizarro , le dijo a Almendras que les diese a todos licencia para volver, y, al fin, se la dio. Muy alegres y alabando a Dios porque les había librado de sus manos, partieron. Al poco tiempo se encontraron con el clérigo Diego Martín y con el padre provincial fray Tomás de San Martín, el cual les dijo las malas intenciones que Pizarro tenía, que se preparaba para ir contra el virrey (el fraile había fracasado en el Cuzco con Gonzalo en su intento de que dejara su rebeldía), y que había oído que fue ahorcado un Juan Ribas, natural de Zaragoza, que iba llevando de unos a otros su mensaje (el del provincial)". Hay que aclarar que Cieza solo había hablado de dos grupos de mensajeros, el del obispo Loaysa y el del secretario Pedro López. Así que, en realidad, hubo un tercero, este de fray Tomás, y todos con la misma misión de llegar al Cuzco y hacerle entrar en razón a Gonzalo Pizarro.
      Dispuesto ya a todo Gonzalo, tuvo que ver cómo pagaba a quienes se habían unido a su tropa: "Como ya su ánimo estaba dañado (sin escrúpulos), dijo que los dineros que había en la caja del Rey fuesen sacados para pagar a la gente de guerra. Pareciéndoles cosa fea a los vecinos de la ciudad, dijeron que ellos querían obligar  sus personas y bienes al pago de ello. Y, al fin, la suma la pagaron los vecinos, porque, aunque deseaban que se revocaran las Leyes Nuevas, pocos eran los que tenían deseo en aquel tiempo de desobedecer al Rey, ni de ir con mano armada contra su mandato, a pesar de que todos estaban a punto de guerra, pero alegaban que los letrados y hombres sabios decían que lo podían hacer sin que les acusasen de traición".
     Entonces llegó al Cuzco Felipe Gutiérrez, quien, como ya nos contó Cieza, había abandonado la campaña de Tucumán tras haber soportado un motín. Tal y como hemos visto en la imagen anterior, se unió a las tropas de Pizarro, y, cuando quiso abandonarle, lo ejecutaron. Pero unos venían y otros escapaban, olfateando vientos favorables. Huyó del Cuzco a Arequipa Jerónimo de la Serna (al que ya dediqué una imagen) para unirse al virrey, y allí encontró a un capitán que le da pie a Cieza para hacer una alusión personal, al tiempo que expresa la admiración que le tenía: "Habló con el capitán Alonso de Cáceres (también le dediqué una imagen), hombre valeroso, que en la gobernación de Cartagena de Indias fue capitán general, y tuvo otros honores y cargos, de lo cual yo soy testigo, pues milité bajo su bandera en el descubrimiento de Urrute, y pasamos muchos trabajos, hambres y miserias. Después de venidos nosotros con el licenciado Juan de Vadillo, según atrás conté, pasó el capitán Cáceres a estas provincias".
     Sigue contando Cieza: "Llegado Serna a Arequipa, al saber el capitán Alonso de Cáceres la dañada intención de Gonzalo Pizarro, acordaron tomar dos naves que había en el puerto de aquella ciudad, e irse a Lima para juntarse con el virrey. Llegados a la ciudad de los Reyes, fueron bien recibidos por el virrey. En el tiempo que esto pasó, se huyó del Cuzco un mancebo llamado Martín de Vadillo, el cual fue ahorcado por Alonso de Toro". El cronista Herrera confunde el nombre llamando Juan a Martín, pero era, precisamente, el hijo del mencionado Juan Vadillo, bajo cuyo mando llegó Cieza a las proximidades de Quito.

     (Imagen) Hemos visto que Francisco de Almendras era un tipo duro, y estuvo muy tentado de matar a Pedro López, el mensajero del virrey. De Francisco y de su sobrino Martín de Almendras Ulloa, ya hablé anteriormente. Digamos algo de su hermano DIEGO DE ALMENDRAS ULLOA. Los dos estuvieron muy unidos, y se mantuvieron fieles a los Pizarro largo tiempo. Lucharon contra Diego de Almagro. También les fue fácil ser fieles a la Corona en la batalla de Chupas, bajo el mando de Vaca de Castro, ya que se trataba de hacerlo contra lo almagristas. Luego ya se saltaron esa lealtad al Rey: por seguir a Gonzalo Pizarro, se enfrentaron al virrey Blasco Núñez Vela. Pero, como les ocurrió a muchos pizarristas que habían seguido la misma trayectoria, cuando llegó el hábil Pedro de la Gasca, experto en seducir con indultos, y viendo que tenían ya la última batalla perdida, abandonaron a Gonzalo Pizarro. Esa fue la historia de muchos pizarristas, y, normalmente, se mantuvieron de manera definitiva fieles a la legalidad.  Pedro de la Gasca les premió con una espléndida encomienda de indios a los dos hermanos, que luego mantuvieron su estrecha relación, pero reforzada por esa encomienda que compartían. Diego de Almendras se casó con Inés de Aguiar, hija de su tío Francisco de Almendras, el 'rey del mestizaje' (doce hijos), pues solo tuvo descendencia, y no legitimada, con indias. Francisco, como ya vimos, fue ejecutado el año 1545 por el también duro capitán Diego Centeno, a pesar de que le suplicó que no lo matara, porque tenía muchos hijos que atender. Por su parte, DIEGO DE ALMENDRAS Y ULLOA, manteniendo la línea de fidelidad al Rey, luchó también contra el último rebelde, Francisco Hernández de Girón.  Antes de que empezara la segunda batalla, la de Chuquinga, quiso apresar a un esclavo negro huido, pero se revolvió y le hirió tan gravemente con su propia espada, que murió poco después. Era el año 1554.


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