jueves, 18 de abril de 2019

(Día 808) Hernando Pizarro llega al campamento de Pedro de Candía y apresa a los conspiradores (incluso al inocente Candía). Ejecuta a Miguel Mesa, y, por súplica de sus capitanes, perdona a Pedro de Villagrá.


     (398) Cuando llegó Hernando Pizarro, asentó su tropa y preparó una estratagema para abortar el soterrado motín. Se dirigió al campamento de Candía con solo veinte hombres, llevando todos halcones como si tuviera intención de disfrutar de una cacería y no sospechara de la trama: “Pedro Candía salió a recibirle acompañado de los más principales. Villagrá y Mesa, al ver venir tan descuidado a Hernando Pizarro, creyeron que no había  tenido aviso de los que conocían su intento, y esperaban el momento de poder matarle. Hernando Pizarro los recibió muy alegremente, teniendo encubierto en su pecho lo que de ellos sentía, e los abrazó, y luego dijo que había venido del Cuzco para permitirles que entrasen a descubrir por la parte que les pareciese. Muy alegres por oírle palabras tan amorosas, se volvieron con él al real, e comieron y tuvieron mucho placer”.
     El plan de Hernando Pizarro era tan audaz como el de quien se mete en la boca del lobo. Pero manejó con gran habilidad los tiempos y las circunstancias. Aunque no lo dice Cieza, se supone que continuaron el paripé disfrutando de una cacería. Y siguió después su estrategia: “Su deseo era  llevar a su campamento  a los que habían conspirado contra él, para prenderlos sin alboroto ninguno y castigar a los culpables. Le dijo a Pedro de Candía que fuesen con él sus capitanes a su real para tratar allí lo que convenía al descubrimiento de nuevas tierras. Pedro de Candía estuvo conforme. Llegados al real, Hernando Pizarro se retiró con sus hombres a su aposento, mientras que Pedro de Candía y sus capitanes veían que toda la gente estaba preparada para lo que les mandasen hacer. Entonces Hernando Pizarro ordenó que fuesen metidos presos en una tienda Pedro de Candía, Villagrá, Mesa y otros. Candía, al verse preso, estaba espantado, diciendo que no había hecho nada contra Hernando Pizarro, al tiempo que Villagrá y Mesa se turbaron, e vieron claramente su muerte”.
     Se hizo la oportuna investigación: “Tras saber que, aunque había muchos en la conspiración, fueron Mesa y Villagrá quienes convencieron a los demás para lo que tenían pensado, y viendo que había causa suficiente para quitarles la vida, Hernando Pizarro los condenó a muerte. Luego el capitán Mesa se confesó, le sacaron a ahorcar, y cuando le iban a echar la soga, dijo (el noble mulato) que la culpa era suya y que muchos de los que había nombrado estaban sin ella. Y echándole la soga a la garganta, fue muerto”. Aunque Mesa fue el primer promotor del motín, le andaba cerca en culpabilidad Villagrá, pero tuvo mejor suerte, quizá por contar con mayores simpatías: “Cuando iban a hacer lo mismo con Villagrá, Gonzalo Pizarro, el capitán Peransúrez, Pedro de Rojas, D. Pedro de Portocarrero y otros muchos caballeros fueron adonde Hernando Pizarro y le rogaron que quisiese darle la vida, pues, con la muerte del capitán Mesa, ya había cesado la conjuración. Y tan ahincadamente se lo rogaron, que Hernando Pizarro dio la vida a Villagrá cuando ya le iban a cortar la cabeza. E con la muerte que se dio a Mesa, desterrando a Villagrá y reprendiendo a otros, se contentó Hernando Pizarro sin querer hacer más castigo”.

     (Imagen) Vemos al capitán Villagrá a punto de que Hernando Pizarro lo ejecute por intento de traición, pero lo salva la súplica de perdón que hacen varios compañeros suyos. Como suele ocurrir, unos dicen que se llamaba Francisco, y, otros, que Pedro (hasta el apellido aparece a veces como Villagrán, Villagrá y Villagra). Hay que optar por lo más probable, y opino que el que se salvó de ser ahorcado fue PEDRO DE VILLAGRÁ porque es el nombre que le da Cieza. No es extraño que se enreden las referencias, porque los dos tuvieron vidas paralelas, aunque Francisco fue el más importante. Deslindemos los datos. Eran primos, llegaron juntos a las Indias el año 1537, y se incorporaron a las tropas de Pizarro, luchando en las Salinas cuando Almagro fue derrotado. Formaron parte de la expedición de Pedro de Candía en la que se fraguó el intento de asesinar a Hernando Pizarro, pero el implicado fue Pedro, y no Francisco. Después, los dos partieron con Pedro de Valdivia a la campaña de Chile, donde quien llegó a la cumbre del poder fue Francisco, ocupando el cargo de Gobernador tres veces: de forma interina (sustituyendo provisionalmente a Valdivia), luego con derechos dudosos cuando murió Valdivia, y, finalmente, de manera fija por orden de Rey. En Chile había grandes dificultades porque los araucanos eran los nativos más bravos de todas las Indias. Francisco tuvo a su primo Pedro como uno de sus principales capitanes, y tomó la disposición de que le sustituyera como Gobernador en caso de que él muriese, lo que ocurrió en 1563. Pedro era de Mombeltrán (Ávila), y falleció en 1577. Francisco nació en Santervás de Campos (Valladolid), donde cuentan con otro hijo muy ilustre, Juan Ponce de León, Gobernador de Puerto Rico y descubridor de Florida (pero esa es otra historia).



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