viernes, 5 de febrero de 2021

(Día 1336) La brava Isabel de Bobadilla demandó a Hernán Ponce. La espléndida armada de Hernando de Soto llegó a la costa de Florida en lo que llamaron bahía del Espíritu Santo. Bajaron algunos a tierra y se produjo el primer ataque de los indios.

 

     (926)     No sabía muy bien Hernán Ponce de León a qué tipo de mujer intentaba acorralar con una demanda. Lo primero que hizo Juan de Rojas fue comunicarle a Isabel de Bobadilla lo que el ruin socio de su marido pretendía, y su reacción fue fulminante (que para eso era la gobernadora): "Sabida la demanda, Doña Isabel de Bobadilla respondió que entre Hernán Ponce y Hernando de Soto, su marido, había muchas cuentas viejas y nuevas que estaban por revisar, y  en las escrituras de su sociedad constaba que Hernán Ponce le debía a Hernando de Soto más de cincuenta mil ducados, porque era la mitad del gasto que había hecho para aquella conquista. Por tanto, pidió a la justicia que prendiese a Hernán Ponce hasta que se averiguasen las cuentas. Cuando lo supo Hernán Ponce, y antes de que la justicia hiciese su oficio,  alzó las velas y se vino a España sin esperar la averiguación, pues aparecería como deudor de gran suma de dinero". En la imagen anterior hemos visto, a grandes rasgos, cómo continuó el conflicto.

     Inca Garcilaso da algunos detalles de lo que llevaba Hernando de Soto en su armada, mostrando incluso cómo repartió en los barcos los caballos, a los que era muy aficionado el cronista: "Mandó embarcar los bastimentos y las demás cosas que se habían de llevar, y, una vez puesto todo en los navíos, se embarcaron los caballos: en la nao Santa Ana, ochenta; en la nao de San Cristóbal, sesenta; en la llamada Concepción, cuarenta; y en los otros tres navíos menores, San Juan, Santa Bárbara y San Antón, setenta, siendo en total trescientos y cincuenta caballos los que llevaron a esta jornada. Luego subió la gente de guerra, que, con los de la isla que quisieron ir a esta conquista, más los marineros de los ocho navíos, carabela y bergantines, llegaban a mil hombres, toda gente lucida, tanto, que nunca se ha visto tan buena banda de gente y caballos para campaña alguna que se haya hecho de conquista de indios. En todos estos datos, concuerdan igualmente las relaciones de Alonso de Carmona y Juan Coles".

     Después de partir  de la Habana, les costó 19 días de navegación (por el mal tiempo) llegar a las costas de Florida: "Surgieron (anclaron) las naos en una bahía que llamaron del Espíritu Santo (la actual Bahía de Tampa). Echaron los bateles a tierra, y volvieron con hierba para los caballos y muchas parrizas incultas (uvas silvestres o endrinas). El segundo día de junio mandó el gobernador que saliesen a tierra trescientos infantes para hacer la solemnidad de tomar su posesión en nombre del emperador Carlos Quinto. Anduvieron todo el día por la costa sin ver indio alguno y a la noche se quedaron a dormir en tierra. Al cuarto del alba dieron los indios contra ellos con tanto ímpetu que los retiraron hasta el agua, y salieron soldados de los navíos a socorrerlos, bajo el mando del teniente general Vasco Porcallo de Figueroa. Halló a los infantes de tierra turbados como bisoños, pues se estorbaban al pelear, y algunos ya estaban heridos de las flechas. Rechazados los enemigos, se volvieron a su alojamiento. Apenas habían llegado a él, cuando se cayó muerto el caballo del teniente general (Porcallo) de un flechazo que en la refriega le dieron sobre la silla, pues entró más de una tercia por las costillas a lo hueco. Vasco Porcallo se alegró mucho de que el primer caballo que en la conquista se empleó fuese suyo,  y también la primera lanza que en los enemigos se estrenó".

 

     (Imagen) Inca Garcilaso elogia la valía de BALTASAR DE GALLEGOS, pero se diría que ya nadie se acuerda de él; sin embargo, es uno de los capitanes que mayor protagonismo tiene en el relato de los  cronistas sobre la terrible expedición de La Florida (como veremos en la narración del propio Garcilaso). Me ha sacado del apuro (aunque es difícil de leer) un expediente de méritos y servicios  (el de la imagen) que presentó Baltasar en Tenochtitlán (la capital de México) el año 1545, poco después de su vuelta de La Florida. Resumo los datos que expone:  Nació en Sevilla (hacia el año 1500). Sus padres eran Juan Martín Bermejo y Beatriz Velázquez. Llegó a México en 1526. Después acompañó a Baltasar de Osorio en la conquista de Tabasco, donde fue herido, decidiendo entonces establecerse en dicha población por habérsele concedido una encomienda de indios. Tras permanecer allí unos cuatro años, pidió permiso a la Real Audiencia (y se lo concedieron) para volver a España con el fin de casarse con María de Guzmán. Después de la boda, se enteró de que, aprovechando su ausencia, Francisco de Montejo (era el gobernador de la zona de Tabasco, Cozumel y Yucatán) le suprimió su encomienda. Al tiempo en que él se quedaba sin expectativas, andaba por Sevilla Hernando de Soto reclutando gente para la campaña de La Florida, y, conociendo la situación de Baltasar y lo mucho que valía, le animó calurosamente a que se incorporara a su proyecto, ofreciéndole además el importante puesto de maestre de campo. La aceptación fue inmediata, e incluso se apuntó, como misionero, un hermano suyo, el dominico Juan de Gallegos, quien luego perdió la vida en aquella funesta aventura. Por ser un hombre rico, Baltasar hizo el viaje llevando criados, esclavos y caballos, y de unos y otros, se le murieron varios en La Florida. Llegados a Cuba, la mujer de Baltasar se quedó en La Habana esperando su vuelta, y tuvo la suerte de recuperarlo vivo. Los que volvieron de la fracasada y durísima aventura, llegaron a México vestidos con pieles de animales. Baltasar era primo del gran Álvar Núñez Cabeza de Vaca (que tanto sufrió recorriendo miles de kilómetros perdido por La Florida y más allá). Entre los años 1545 y 1547, BALTASAR DE GALLEGOS fue corregidor de Nueva Galicia (México), donde, al parecer, murió (en fecha desconocida).




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