miércoles, 28 de junio de 2017

(Día 419) Especial mención al padre de Pizarro y a sus hermanos, destacando el precoz relieve del único legítimo, Hernando.

(9) GONZALO PIZARRO y RODRÍGUEZ DE AGUILAR. Así de sonoro era el nombre del inquieto y valeroso trujillano. Y tenía tres motes que lo retratan. El Largo, por su estatura (en eso, en su osadía y en su fortaleza física coincidió con su hijo Francisco Pizarro); el Romano, por su currículo en las guerras de Italia; y el Tuerto, porque así lo dejó una herida de guerra (también hubo en Indias varios tuertos de renombre, como, entre otros, Pánfilo de Narváez, Orellana y Almagro, el socio de Pizarro). Nacido hacia 1446, entre guerra y guerra, que fueron muchas, le dio tiempo para ejercer de regidor en Trujillo, como lo había sido su padre, y todo indica que fue uno de los prohombres de la villa.
     El historial militar de Gonzalo fue impresionante, llegando a obtener el grado de coronel. Parece ser que ya luchó en la toma de Granada, y su constatada participación en la guerras de Italia consolidó su prestigio, siendo incluso ensalzado por su jefe, el mítico estratega Gonzalo Fernández de Córdoba (el Gran Capitán), teniendo, además, allí como compañero de armas a otra leyenda de aquellos tiempos, Diego García de Paredes, de fortaleza excepcional y también trujillano, conocido como el Sansón de Extremadura. En estas historias todo se entrelaza, y me viene a la memoria que Bernal Díaz del Castillo, en uno de sus comentarios y para ensalzar el mérito de Cortés (a quien también ‘atizaba’ cuando era necesario), lo comparaba con Alejandro Magno, el Gran Capitán y el mencionado Diego García Paredes, quien, por cierto, tuvo un hijo, del mismo nombre, que consiguió apresar y ejecutar al terrorífico Lope de Aguirre, de triste memoria.
     Tras las campañas de Italia, el bravo Gonzalo volvió a Trujillo, pero no era un hombre amante de la vida sosegada y quiso ser protagonista en otra página importante de la historia de España, la que trajo como consecuencia la unificación definitiva de nuestro territorio. Estaba en juego el destino de Navarra y allá se fue Gonzalo, con más de sesenta años, para luchar contra una alianza del ejército navarro y el francés. Castilla venció en la batalla definitiva, el año 1521, con lo que, ya para siempre, el territorio español actual quedó consolidado. Un año después y todavía combatiendo, murió Gonzalo Pizarro Rodríguez de Aguilar, dando pruebas de la asombrosa resistencia de su naturaleza.
     Pocos soldados  pudieron presumir de haber participado en hazañas bélicas de tanta importancia. Pero el fogoso Gonzalo fue protagonista de otro tipo de ‘proezas’: tuvo hijos de, al menos,  cinco mujeres. Lo curioso fue  que a todos los varones les dio su apellido, a pesar de que solo uno era legítimo, lo que choca más todavía en una época en la que no era preceptivo transmitirlo a la descendencia. Algo habría de orgullo familiar en este gesto y de sincero afecto por los que eran carne de su carne. El destino le premió concediéndole que los cuatro varones hicieran historia. Veamos cómo los repartimos:
     El gran FRANCISCO PIZARRO fue el mayor de todos; nació bastardo hacia 1477.
     El siguiente en edad fue HERNANDO PIZARRO Y DE VARGAS, quien, por ser el único legítimo (su madre se llamaba Isabel de Vargas y Rodríguez de Aguilar, de claro parentesco con su marido) tuvo todos los derechos sobre la herencia familiar. Murió el año 1580 y, por algún despiste en los datos sobre la fecha de su nacimiento, se le ha atribuido con frecuencia una longevidad disparatada. En realidad, vino al mundo en 1504, lo que ya supone haber tenido una existencia mucho más larga que la media de sus contemporáneos. Luchó al lado de su padre en las guerras de Navarra, y tropecé en PARES (archivo digitalizado de documentos históricos españoles) con una orden del rey en la que se le nombra capitán del ejército. Es un texto que honra sobremanera a Hernando y a su padre, y creo que merece la pena trascribirlo (modernizando mínimamente su redacción):
      “EL REY (Carlos V). Por cuanto estoy informado que, cuando entró el ejército de Francia en nuestro Reino de Navarra, Juan Nicorte, reo, Capitán de Infantería, no guardando la fidelidad y lealtad que nos debía, se quedó en Pamplona con los franceses, por cuya causa el Duque de Nájera, nuestro Virrey y Capitán General del dicho reino, nombró en su lugar a Hernando Pizarro, hijo del Capitán Gonzalo Pizarro, persona hábil y suficiente para ello por lo mucho que el dicho su padre y él nos sirvieron en el cerco de Logroño, y que los nuestros virreyes y gobernadores de los Reinos y Señoríos de Castilla le confirmaron en nuestro nombre el cargo, por ende, yo, por la presente, lo he por bien y lo confirmo y apruebo y, si necesario es, por esta mi carta recibo de nuevo al dicho Hernando Pizarro por Capitán de Infantería ordinario en lugar del dicho Juan Nicorte, reo. Y mando que le sea librado el mismo salario que él tenía, según y cuando y como libraren los semejantes maravedís que de Nos tiene firmado, y a los contadores mayores, que asienten el traslado de esta mi cédula en los libros de su sueldo. Y se tome sobrescrito de este original para que lo tenga el dicho Hernando Pizarro. Hecha en Gante, a 27 de julio de 1521 años”.
    Por tratarse de una copia que le entregaron a Hernando, lleva al pie (nítidamente) su firma.
    Es de suponer que sus propios genes, el hecho de ser el único varón legítimo y este extraordinario currículo militar (capitán por meritos de guerra con solo 17 años) puedan explicar por qué los cronistas de Indias lo calificaron de altanero y responsable máximo de los gravísimos enfrentamientos que se produjeron en Perú entre los españoles.
     JUAN PIZARRO ALONSO y GONZALO PIZARRO ALONSO eran los más pequeños, y los tuvo su padre, Gonzalo, ilegítimamente pero con una sola mujer, María Alonso. Juan nació hacia 1509, y Gonzalo en 1510. Los avatares de Perú hicieron que su vida fuera excesivamente corta.
    Termino ya esta breve reseña de GONZALO PIZARRO y RODRÍGUEZ DE AGUILAR lavando un poco su imagen de empedernido picaflor: su legítimo matrimonio con Isabel solo duró cinco años, por fallecimiento de ella, y, durante ese tiempo, únicamente tuvo hijos con su mujer, tres en total, Hernando y dos hermanas.


(Imagen) Gonzalo Pizarro y su único hijo legítimo, Hernando Pizarro, participaron en la fase final de las guerras que anexionaron definitivamente Navarra a España, quedando, desde el año 1524, completada la unidad total de lo que hoy es nuestro país. El proceso anterior había sido la toma del reino de Granada, que fue heredado después, juntamente con la  Corona de Castilla y la de Aragón, por Juana la Loca, y, al fallecer esta, por su hijo Carlos V. Los dos Pizarro, padre e hijo, tuvieron un destacado papel luchando en Navarra, siendo nombrado Hernando capitán a los 17 años, una edad completamente excepcional.


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